16 de julio de 2013

Ahorra en tus viajes hacia el gigante asiático

ahorrar-dinero-viajandoChina abarca una superficie de aproximadamente 9.600.000 quilómetros cuadrados y tiene 1.400.000 millones de habitantes. Su grandeza comienza en el gran aeropuerto de Pekín, Beijing, con casi un millón de metros cuadrados, con un diseño que mezcla la tradición y las tecnologías modernas.

Para comenzar a visitar esta ciudad de veinte millones de habitantes te vamos a explicar un par de cosas para ahorrar dinero en tus viajes, nada mejor que el templo de los Lamas, el recinto budista más importante y antiguo de Beijing. El monasterio constituye una buena manera de palpar a pie de calle la vida cotidiana y de adentrarse en una ciudad diferente de construcciones bajas, calles bulliciosas y un comercio activo. Es también una preparación para el plato fuerte, la plaza de Tiananmen y la Ciudad Prohibida.

En uno de los costados de la plaza, se abre la puerta principal de la Ciudad Prohibida, el conjunto palaciego reservado a los emperadores durante quinientos años. Es inmenso, majestuoso, monumental, pensado para quienes dominaban un imperio con las mismas características.

Fue concebido según los principios del confusionismo y del taoísmo, persiguiendo siempre la armonía entre el yin y el yang. La visita exige tiempo y mucha atención a los delicadísimos cinco puentes de la entrada, a la rampa de mármol labrada por donde subía el carruaje imperial, a los grandes salones y a los más mínimos detalles.

Las huellas del pasado imperial siguen vivas en Beijing, convertidas hoy en espacios abiertos a sus habitantes. Son especialmente hermosos y refinados los jardines y pabellones del Templo del Cielo, con plataformas de mármol y balaustradas exquisitamente talladas; un refugio de silencio a salvo del barullo atronador de la ciudad, el lugar favorito de los pekineses para montar sus coros, organizar sus orquestas, practicar tai chi, jugar a las cartas o lanzar cometas al viento.

Durante la visita a la capital conviene reservar tiempo para tres actividades muy pekinesas. Una consiste en acercarse al mercado diario de Panjiayuan para comprar de todo y regatear a gusto. Otra es asistir a una representación de ópera china, y la última es concederse el placer de un masaje de reflexoterapia en los pies que no olvidarás jamás.
Es un país inmenso, no sólo en extensión sino en cultura e historia, lo que ha generado un gran abanico de posibilidades en cuanto a lugares, actividades y costumbres por descubrir.

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