6 de julio de 2011

Bellezas de Andorra

La naturaleza andorrana ofrece una perspectiva singular que permite descubrir la esencia de este país de montaña; sus ríos y cumbres empinadas, sus lagos y prados alpinos, sus bordas de piedra y una delicada biodiversidad, repartida por el territorio.

Andorra es naturaleza por excelencia, un 92% de su superficie está cubierta por bosques, lagos, ríos y montañas, y cuenta con un total de 74 picos, la mayoría de ellos de más de dos mil metros de altitud, lagos situados en las cuencas de antiguos circos glaciares y valles rodeados de altas cimas.

Los bosques de abetos y pinos negros se enfilan por las laderas de las montañas y los de pinos rojos, robles, abedules, hayas y fresnos ocupan las cotas más bajas, donde conviven con una gran variedad de flores silvestres, como la grandalla, símbolo del Principado

Por todos estos parajes transcurren caminos señalizados, itinerarios ecoturísticos y senderos interpretativos. La parroquia de Canillo se sitúa al norte del país y es la más extensa de Andorra. Se trata de un territorio bien preservado, con parajes naturales de gran belleza.

El Camino del Gallo es una excelente introducción ya que discurre por un sendero elevado con buenas vistas del lugar. Es una caminata fácil y bien señalizada de siete quilómetros entre los pueblos de Canillo y Soldeu, que se inicia junto al edificio del telecabina con un suave ascenso que lleva hasta el primer mirador, el de la iglesia de Sant Joan de Caselles, templo románico con un bello campanario lombardo.

A medida que se avanza aparece el pico de la Cabaneta, con carteles interpretativos de la flora del entorno, entre la que destaca el pino rojo, el rododendro, la gayuba o la pulsatilla alpina. Hay que remarcar que la ruta dispone de múltiples conexiones con la carretera general, lo que permite adaptar la duración del paseo.

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