1 de julio de 2011

El valle de la Liébana 

En la comarca de la Liébana todos los caminos confluyen en Potes, la capital. Ahí comienza el recorrido por este enclave del sudoeste de Cantabria. El viaje enlaza pueblos y monasterios, valles fértiles, prados de altura y miradores de vértigo.

El oeste de la Liébana está limitado por los Picos de Europa, que marcan la frontera con León y Asturias. Su silueta se recorta en el cielo formando una imagen imborrable.

Constituyen una sobrecogedora cordillera que sobrepasa los 2.500 metros de altitud en varias de sus cumbres. La popularidad del Parque Nacional de los Picos de Europa es enorme, siendo el segundo más visitado después del Teide en Tenerife; y ha permitido desarrollar un turismo respetuoso y familiar.

A su reputación ha contribuido el teleférico de Fuente Dé, cuyo acceso está muy bien señalizado. El espectáculo empieza al entrar a la cabina. En apenas cuatro minutos se salvan los 750 metros de desnivel que separan el valle de la estación más alta, a 1847 metros.

La panorámica que desde allí se contempla es, sin duda, una de las más bonitas de Cantabria y de la Península. Los puertos de Áliva, accesible a pie por una pista desde Espinama, es uno de los miradores que se asoman a este paraje de cumbres peladas y a menudo nevadas que suavizan su aspecto en las zonas bajas, verdeadas por pastos y bosques.

Las laderas y los valles son las zonas preferidas para realizar itinerarios senderistas sin dificultad, como las rutas que salen desde la aldea de Cosgaya y discurren entre frondosos hayedos.

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