24 de mayo de 2011

Guadalest, castillos y algo más

Los amantes de los castillos conocen bien Guadalest y su alcazaba, un núcleo fortificado de origen musulmán que aprovechaba la formidable defensa natural que brindaba su muralla natural de granito. El pueblo estaba tan bien guarecido, que antiguamente sólo se llegaba a él a través de un túnel.

Además de su castillo ofrece un cuidado museo municipal instalado en la Casa Orduña, un palacio del siglo XVIII, que conserva el mobiliario y la decoración del siglo XIX, además de pinturas y una interesante colección de cerámica.

Otro museo es el de los Instrumentos de Tortura, en el que se reproducen los instrumentos usados para tal fin; el Museo Etnológico, que explica, a través de objetos e instalaciones, la vida cotidiana y doméstica de antaño: el dormitorio, la cocina con su horno de cocer pan, la despensa, el hogar, el corral, herramientas agrícolas, una almazara, un lagar y la maqueta de un molino de cereales; la siega y la trilla.

En el Museo de Microminiaturas, se puede contemplar, con la ayuda de potentes lupas, una colección de miniaturas tales como la estatua de la Libertad dentro del ojo de una aguja, la Maja desnuda de Goya en el ala de una mosca, un elefante modelado en los ojos de un mosquito, el Guernica de Picasso en una semilla, y otras maravillas.

En el Museo de Belenes y Casas de Muñecas, destaca una ciudad Belén gigante ambientada en la actualidad. El Museo Colección de Vehículos Históricos, expone un centenar de motocicletas, y varios utilitarios de la época comprendida entre 1920 y 1970.

Esto demuestra que no sólo de castillos vive Guadalest.

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