12 de septiembre de 2011

La ciudad de Granada

La ciudad de Granada sube y baja por tres colinas y serpentea siguiendo el curso del río Darro, que mira hacia las cumbres de Sierra Nevada. En la primera de esas colinas, llamada la Sabika, se alzan la Alhambra y los jardines del Generalife, dos obras cumbres del arte musulmán, que por sí solas ya merecen una escapada.

Es a los pies del Generalife donde comienza la segunda colina, el famoso Albaicín, cubierto por un dédalo de intrincadas calles y casas de fachadas blancas, muchas con pequeños jardines, en los que el azahar y el jazmín embriagan al paseante.

Comenzando la visita en la céntrica plaza Nueva, en dirección a la Carrera del Darro, se puede callejear por el Albaicín sin necesidad de seguir un itinerario fijo, sabiendo que casi en cada calle hay un monumento digno de admiración.

Entre otros destacan la Casa-Museo de los Pisa, bello palacio Mudéjar del siglo XVI y El Bañuelo, baños árabes del siglo XI, considerados los mejor preservados de España.

La Carrera del Darro se funde con la Cuesta del Chapiz. En ella sobresale el palacete homónimo, el recinto morisco más grande de Granada, sede de una importante escuela de estudios árabes. Junto al edificio nace la tercera de las colinas granadinas, la del Sacromonte, famosa por sus cuevas excavadas en las rocas. Muchas aún se usan como vivienda o alojan museos y locales de flamenco.

Entre cafeterías y talleres de artesanos, guitarreros, ceramistas y de taracea, se llega a las dos calles más vitales de Granada, Reyes Católicos y Gran Vía de Colón. En el cruce de ambas se halla la Catedral y la anexa Capilla Real, donde yacen los Reyes Católicos y Juana la loca.

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