12 de julio de 2011

Las Islas Canarias

Las Islas Canarias. Siete islas. Cada una un  espacio, una idiosincrasia, un acento, cada una de ellas representa una lucha distinta, una relación diferente con el agua, con la orografía, con el clima o con la historia.

Mirando al pasado se aprecian momento realmente duros. Episodios de hambre en alguna de nuestras islas. Es fácil apreciar la diferencia. En Lanzarote y Fuerteventura apenas existe la repostería, será difícil que lleves de vuelta a casa unos dulces, unas galletas, siquiera unos mantecados, pero vete a La Palma o a El Hierro y saborea su variedad de platos dulces con almendras. Adoro el bienmesabe. Las quesadillas del hierro, todo el sabor de La Gomera en un bote de Guarapo. La naturaleza verde, frondosa, regada  con algo de lluvia bendijo a las islas occidentales también con buenas carnes, copiosos y variados platos de comida. Tenerife es sin duda especial. Allí no se puede ser vegetariano. Sólo los mil rincones para disfrutar se su rica gastronomía dan valor a su visita. Gran Canaria a caballo de todo, de ahí que la consideren un continente en miniatura.

Y mientras, el doble aislamiento de antaño, relegó a las islas orientales a vivir de la pesca  y a hacer malabares con los cereales que cultivaban y algunas frutas que secaban para poder comerlos también  fuera de temporada.

Hoy estas islas tienen una gastronomía propia, cargada  historia,  que nos enorgullece a todos, que exportamos al mundo, que ofrecemos a cuanto nos visitan que son aquellos que quieren ver nuestras playas y broncearse al sol, aquellos que aprenden rápido la perfecta combinación entre una buen baño en el mar, una buena comida  y una buena siesta.

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