6 de junio de 2011

Lucerna

Entre los bosques y cumbres de los Alpes, rodeada de lagos, se asienta Lucerna, pequeña villa pesquera, antigua dependencia del monasterio alsaciano de Murbach, que fue ganando autonomía y prestigio con el tiempo, especialmente a partir del siglo XIII, cuando se abrió el paso de San Gotardo (2.108 m), que comunica Suiza con el norte de Italia a través de los Alpes.

Sin embargo la ciudad nunca alcanzó los niveles de industrialización  de otras zonas del país y permaneció como un tesoro medieval, bañado por el río Reuss y envuelto entre montañas.

El Kapellbrücke, el puente de madera más antiguo de Europa (1333), es el principal acceso al casco viejo de Lucerna. Pocos lugares tienen una entrada tan espectacular como esta pasarela cubierta, que atraviesa el río en diagonal y está formada por dos tramos unidos a una torre de piedra. Al andar por el puente vale la pena reparar en el techo, decorado con escenas de la historia de Lucerna y las vidas de san Leodegario y san Mauricio, patrones de la ciudad.

Al otro lado del puente se abre el dédalo de calles de Altstadt, el casco antiguo de Lucerna. Este barrio se organiza alrededor de la Kapellplatz, una plaza llena de vida especialmente los días de mercado.

A partir de ahí hay que prescindir de los mapas y perderse entre las callejuelas empedradas para descubrir la ciudad medieval, repleta de casonas del siglo XVI decoradas con frescos y esgrafiados en la fachada, y ocupadas por tiendas, cafés y restaurantes en las plantas bajas.

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