8 de septiembre de 2011

Parque Natural del Río Lobos

El Parque Natural del Cañón del Río Lobos ofrece senderos señalizados y miradores que se asoman a la magnífica hoz que el cauce ha ido tallando con paciencia en las calizas rocas de la sierra de Nafría.

Este espacio que fue declarado parque natural en 1985 y Zona de Protección de Aves dos años después, abarca 10.176 hectáreas que se reparten entre las provincias de Burgos y Soria, aunque es en esta última donde concentra sus mejores paisajes.

El pueblo de Ulcero, emplazado en el límite sudeste del parque, es la base idónea desde la que explorar la reserva. Lo preside la ruina de su castillo, que despunta sobre un risco a las afueras de la localidad. La fortaleza tiene sus orígenes en el siglo XIII, y los historiadores la vinculan al otro edificio emblemático del cañón, la ermita de San Bartolomé, ambos de factura templaria.

Junto a la fuente Engómez de Ucero nace una pista, ahora asfaltada, que conduce al aparcamiento de la Cueva Fría, donde se encuentra una caseta de información. Ésta se sitúa a un par de quilómetros de uno de los enclaves con más belleza del parque; la ermita románico-gótica de San Bartolomé, emplazada entre agrestes rocas con cavidades.

En este idílico paraje, el río Lobos abre una fisura pétrea de veinte quilómetros de largo con paredes de casi doscientos metros de alto, que vertebra la reserva. El cañón se recorre por una senda paralela al cauce, que en ocasiones hay que vadear y otras desaparece por profundos sumideros, para emerger a los pocos quilómetros.

La mayoría de rutas senderistas que surcan el parque pueden recorrerse en bicicleta o a caballo; también se organizan visitas con guía a las cuevas de la Negra, el Chorrón y la Galiana Baja, algunas con estalagmitas y otras con pinturas rupestres.

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