2 de septiembre de 2011

Parques nacionales de Escocia

La iconografía escocesa, los lagos luminosos y las montañas abruptas que integran el Parque Nacional Trossachs, nos retrotraen a las hazañas de Bob Roy McGregor, protagonista de relatos verídicos, leyendas e incluso una película.

Porque en ese paisaje que también inspiró novelas y poemas al escocés Walter Scott se dan de la mano las llamadas Lowlands y Highlands, tierras bajas y tierras altas. El parque es también el hábitat de numerosas especies, encabezadas por el águila real, el halcón peregrino, el ciervo y el gato salvaje, que transitan por los bosques del Queen Elizabeth Forest Park.

Otro parque presidido por las montañas Cairngorms, está considerado uno de los últimos grandes espacios salvajes de Europa. El corazón del Cairngorms National Park aparece estriado por una impresionante cadena montañosa que concentra cuatro de los cinco picos más altos de Escocia, en una zona de antiguos bosques, valles y páramos dotada de un ecosistema de gran biodiversidad.

Una cuarta parte de los animales y plantas en peligro de extinción del Reino Unido se localiza en unos dominios donde todavía es posible hallar reductos del pino rojo que antaño cubría las Highlands, además de manadas de ciervos y venados.

En Aberdeen, llamada Ciudad del Granito, haciendo alusión a la abundancia de esa roca, nos topamos con los mantos de flores que cubren jardines como el Duthie Park Winter Gardens, uno de los mayores de Europa.

El antiguo barrio medieval de la ciudad, se despliega en la ribera del Don, con calles empedradas que tienen vetado el acceso al tráfico rodado, y el destacado perfil de la catedral de St Machar’s, el edificio de granito más veterano de la ciudad.

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