6 de mayo de 2011

Praga

Parte de la agitada historia de Praga se conserva en los edificios que rodean la plaza de la Ciudad Vieja. El lado norte está dominado por la fachada blanca de la iglesia barroca de San Nicolás. El lado este ostenta dos magníficos ejemplos arquitectónicos de la época: la casa de la Campana de Piedra, restaurada en su estilo gótico original, y el palacio Golz-Kinsky.

Una hilera de casas coloridas de origen románico o gótico, con fascinantes enseñas distintivas, realza el lado sur de la plaza de la Ciudad Vieja. La manzana que queda entre las calles Celetna y Zelezna resulta particularmente atractiva.

La plaza siempre ha sido muy frecuentada; actualmente ofrece al visitante un centro de información turística, así como numerosos restaurantes, cafés, tiendas y galerías.

Libre de tráfico y rodeada de edificios históricos, la plaza de la Ciudad Vieja, figura entre los más bellos espacios públicos de toda Europa.

Franz Kafka, autor de dos de las novelas más influyentes del siglo XX, El Proceso y El Castillo, pasó gran parte de su corta vida en la ciudad vieja.

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