29 de abril de 2011

Qué ver en Londres

La Abadía de Westminster es mundialmente famosa por ser el panteón de los monarcas británicos, y la sede de sus coronaciones y otros actos de gran boato. Dentro de sus muros pueden contemplarse algunos de los mejores ejemplos de la arquitectura medieval londinense. También posee una de las más impresionantes colecciones de tumbas y mausoleos del mundo. Mitad iglesia y mitad museo, la abadía ocupa un lugar único en la conciencia nacional británica.

La National Gallery, desde su fundación en el siglo XIX, ha ido ganando prestigio con el tiempo. En 1824 Jorge IV convenció a un indeciso gobierno para comprar treinta y ocho cuadros de viejos maestros, Rafael y Rembrandt entre ellos, que significaron el inicio de la pinacoteca nacional. Ésta creció con los años, gracias a benefactores y mecenas que donaron obras y dinero.

Coven Garden, antigua zona de almacenes y calles, cobraba vida de madrugada, cuando entraba en actividad el mercado de frutas y verduras. Ahora está completamente revitalizada y llena, día y noche, de visitantes y artistas callejeros que realizan actuaciones de todo tipo.

El Museo Británico, fundado en 1753, es el más antiguo del mundo. Las adquisiciones las inició el físico sir Hans Sloane, que ha ido agrandándose con donaciones y compras, y ahora contiene tesoros de todo el mundo, muchos de ellos proporcionados por exploradores y viajeros de los siglos XVIII y XIX.

Las mejores áreas comerciales de Londres incluyen desde la elegancia de Kinghtsbridge, donde las porcelanas, joyería y ropa de alta costura alcanzan los mayores precios, al colorido de los mercados, como los de Brick Lane y Portobello Road. Mecas para todos los que buscan gangas, los mercados londinenses reflejan también la vibrante vida callejera que engendra esta comunidad multirracial. La ciudad es un paraíso para coleccionistas, ya que tiene calles repletas de anticuarios, librerías y galerías de arte.


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