septiembre 26th, 2011

Nueva York, seguridad y trato


A pesar de su reciente fama de que Nueva York es una ciudad menos peligrosa que antes, hay muchas zonas que siguen siendo igual de arriesgadas, y los visitantes no deben dejarse engañar por una falsa sensación de seguridad.

Malhechores que viven de aprovecharse de los incautos se apresurarán a aprovechar su descuido, así que mejor adoptar la pose de estar espabilado y atento en todo momento.

Las exhibiciones ostentosas de joyas y riqueza atraen a los atracadores; las excursiones imprudentes por la noche a zonas desiertas, como Central Park o Battery Park, tampoco son recomendables.

Cierre la puerta de su habitación de hotel, cuando esté dentro, y visite los barrios más desfavorecidos como Harlem o Alphabet City, en grupo. Y aunque Times Square se ha sacudido su fama de espacio sórdido, las calles de alrededor atraen aún a carteristas.

Aunque los metros son mucho más seguros que antes, los que viajen a la última hora del día deben ir con cuidado. Una vez pasado el torniquete, manténgase a la vista de la taquilla, o al menos donde puedan oírle; y al subir al tren busque un vagón con otros pasajeros.

Los neoyorquinos tienen fama de bruscos y de andar sin rodeos. Es una generalización, claro, pero no sin fundamento. Esta es una ciudad de ritmo acelerado. La firmeza en el trabajo suele valorarse más que la amabilidad.

Es también una ciudad de una diversidad extraordinaria. Y si los neoyorquinos no son ningún ejemplo de hermandad universal, logran convivir de modo que impiden que la ciudad se rompa por sus costuras; tal vez por eso es la ciudad más estresante del mundo.

septiembre 15th, 2011

La Quinta Avenida


Pocas calles transmiten con tanta fuerza la esencia de Nueva York como la Quinta Avenida, con el Empire State, todo un símbolo de la ciudad, el soberbio Rockefeller Center, comercios exquisitos y la elegante catedral de St. Patrick.

La Quinta Avenida, en el pasado, zona de ocio de las familias más ricas, es hoy la imagen que la mayoría de la gente tiene de Manhattan. Aquí están los rascacielos más altos de la ciudad, las mejores vistas, restaurantes románticos y tiendas de lujo.

Alzándose como un cohete espacial sobre la calle 34 y la Quinta Avenida se halla el Empire State Building. Cuando abrió sus puertas en 1931, este monumento de estilo Art Decó, era el edificio más alto del mundo; en la actualidad ganan en altura, entre otros, los rascacielos de Dubai, Taipei, Kuala Lumpur y Chicago. Aun así las vistas desde el Mirador de la planta 102 son únicas; en un día despejado se puede ver a una distancia de 128 kilómetros.

Yendo hacia el norte por esta legendaria avenida; aunque en la actualidad las tiendas de saldos y de ordenadores han sustituido a los magníficos palacetes de dinastías ilustres como los Astor o los Vanderbilt, aun se puede ver su antiguo esplendor en el elegante edificio neoclásico de la New York Public Library, con acceso gratuito y visitas guiadas.

Hacia el norte por la Quinta Avenida si tuerce a la izquierda en la calle 47 Oeste entrará en el Diamond District, donde el comercio en joyas, dominado por judíos, mueve a diario casi 500 millones de dólares.

En la confluencia con la calle 48, la Quinta Avenida mantiene su elevada reputación con el magnífico Rockefeller Center, un complejo de 19 edificios comerciales que construyó el financiero John D. Rockefeller Jr en la década de 1930.

Por último la Catedral de St Patrick consagrada en 1879 con su ornamentada fachada neogótica contrasta con las líneas angulosas y las superficies lisas de los rascacielos vecinos. Tómese tiempo para admirar el interior, en particular sus apasionantes vidrieras, vale la pena realizar un viaje y conocer esta mítica ciudad,  hay muchas ofertas viajes para aprovechar y así adentrarse en este mundo tan apasionante.

abril 29th, 2011

La comida en Nueva York


Aunque tiene mala fama en cuanto al consumo de comidas rápidas, la oferta gastronómica de Nueva York es tan rica como su acervo cultural y étnico; se puede encontrar cualquier tipo de comida.

Si te apetece algo abundante y sencillo, como verduras, pasta o salami, acude a alguno de los numerosos restaurantes italianos que encontrarás en cualquier barrio.

Para comidas más elaboradas, el sushi o el sashimi de los locales japoneses, se consideran tan buenos como los de Japón. Y si quieres alguna especialidad judía, en cualquier cafetería encontrarás pastrami, blintzes o bagels.

Los populares curries pueden hallarse en cualquiera de los restaurantes indios de la zona de Manhattan, y si estás realmente hambriento, lo mejor es ir a los establecimientos llamados steak-house, donde podrás saborear excelentes carnes.

Para el desayuno, si lo tomas a media mañana, te sirven patatas fritas, huevos, bacon y tostadas, todo en grandes cantidades y acompañadas de café.

¡Casi como en casa!

abril 27th, 2011

Empire State Building


Este edificio, con sus 381 metros de altura, es el rascacielos más famoso de Nueva York. Su construcción se inició unas semanas antes del hundimiento de la Bolsa en 1929, y cuando se inauguró, en 1931, resultaba tan difícil de alquilar que se le llamó “The Empty (vacío) State Building”. Sólo la rápida popularidad que adquirieron sus miradores, lograron salvarlo de la quiebra.

El inmueble fue proyectado para que pudiera construirse de forma fácil y rápida, se prefabricaron todas las partes posibles, y luego se encajaron una a una. Cerca de doscientos pilares de hormigón y acero sostienen las 365.000 toneladas del edificio. Para revestirlo se usaron diez millones de ladrillos.

Once minutos es lo que tardan en subir los deportistas los 1.860 escalones que hay desde el vestíbulo hasta el piso 102, durante la carrera anual del Empire State.

Aunque si quieres subirlos rápidamente y tu estómago aguanta, tienes ascensores de alta velocidad, que ascienden 366 metros por minuto.

Este portento de la arquitectura ha recibido ya, más de 90 millones de visitantes.

abril 27th, 2011

Lo mejor de Nueva York


Ninguna intersección de calles ha tenido en la ciudad mayor relevancia que la de Wall St. con Broad St. En ella se asientan tres edificios históricos: el Federal Hall National Monument, marca el lugar donde Geroge Washington fue investido presidente en 1789; Trinity Church es una de las parroquias anglicanas más antiguas de la nación y, por último, New York Stock Exchange (la bolsa), fundada en 1817.

El Rockefeller Center, es el primer centro del mundo en integrar oficinas, tiendas, auditorios, restaurantes y jardines, siendo uno de los lugares más visitados de Nueva York. Noche y día, a lo largo de todo el año aparece animado por gente que va de compras, y turistas que admiran la riqueza del arte y la arquitectura estadounidense. En invierno su pista de patinaje sobre hielo y el famoso árbol navideño constituyen una imagen clásica de la ciudad.

El Central Park ofrece a lo largo del camino, lagos artificiales y algunos de los treinta puentes y arcos, que unen los 93 km de senderos, así como sendas para caballos y carruajes. El parque resulta delicioso en verano, ya que mantiene una temperatura varios grados inferior a la existente en las calles de alrededor.

El American Museum of Natural History, es el mayor museo de historia natural del mundo. Desde que el edificio original abrió sus puertas, en 1877, ha crecido hasta abarcar tres manzanas. Las zonas más populares son las de los dinosaurios, los meteoritos, y la sala de los minerales y las gemas, con joyas valoradas en cincuenta millones de dólares.

El Empire State Building y la Estatua de la Libertad, merecen un capítulo aparte.