22 de junio de 2011

Turismo de aventura

Los ríos, lagos, montañas y parques naturales repartidos por el Principado de Andorra, son el escenario privilegiado de una enorme variedad de actividades de aventura. Una de las preferidas por los adicionados a las alturas son las “vías ferratas”, senderos aéreos equipados con escaleras metálicas, cables, cadenas y puentes tibetanos que permiten una ascensión segura por zonas de difícil acceso.

Otra actividad que está tomando auge, es el barranquismo. Según la época del año, los barrancos bajan con menor o mayor caudal de agua generando, a lo largo de su curso, cascadas, toboganes naturales y hoyos que se atraviesan haciendo rápel, nadando, buceando o deslizándose por toboganes y saltos.

Para los que prefieren paredes empinadas, hay unas doscientas zonas de escalada; entre ellas La Pirámide, una imponente pared con una amplia variedad de ascensos, o la subida a las Agujas de Engolasters por sus insuperables vistas. El Principado también dispone de un buen número de rocódromos que ayudan a mantener la actividad a lo alargo del año.

Hay ocupaciones para toda la familia, circuitos en bicicleta a través de impresionantes parajes, paseos en kayak o patines de agua; realizar atrevidas piruetas con arnés sobre camas elásticas, o conducir como un piloto profesional por los circuitos de karts. Para los más pequeños o no iniciados, existe una escuela de conducción de bicicletas de montaña con monitores titulados.

Los adultos cuentan con el campo de golf más alto de Europa, Grandvalira Golf Soldeu, situado por encima de los dos mil metros, lo que le confiere espectaculares vistas panorámicas.

Y al caer la noche se pone en marcha la Disco Gel; patinaje sobre hielo con música y juegos de luces. Los más atrevidos encontrarán una actividad a medida, el karting sobre hielo, una competición cronometrada para deslizarse a gran velocidad por el circuito helado.

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